El próximo miércoles 26 de marzo voy a tener la suerte de participar en unos desayunos del Foro de Producción Profesional de Radio sobre Radio Internet.
Lo considero de verdad una suerte porque no todos los días se pueden compartir opiniones acerca del futuro de la radio en Internet con el Director de Contenidos de Prisa.com, con el fundador de los 40 Principales y pionero en la radio online en nuestro país y con otros profesionales y profesores de Comunicación y Radio que ocupan posiciones privilegiadas para intentar predecir el futuro inmediato del medio.

El formato de esta reunión será de desayuno de trabajo “a puerta cerrada”. Pues bien, en Spokstad.com desde el principio he intentado hablar de eso mismo, de cómo la radio se va a reinventar para adaptarse a las nuevas tecnologías, nuevos soportes, nuevos dispositivos y nuevos hábitos, así que toca abrir esa “puerta cerrada” y comentar por encima alguna que otra idea sobre el tema. Eso sí, en este caso sin churros.
El nombre que Producción Profesional ha escogido para este foro es: Reinventando la radio. Y cabe preguntarse si realmente la radio está haciendo ya ese ejercicio de reinvención necesario para lo que se le viene encima. Si nos fijamos en la radio que actualmente podemos encontrar en Internet podemos diferenciar varios tipos distintos de “emisoras”:
- Streaming on-line de emisoras existentes en FM. Prácticamente todas las grandes marcas de radio en FM emiten también a través de Internet. La gran mayoría de ellas se limitan a “colgar” online la misma señal que se emite a través de ondas hertzianas, sin realizar ninguna modificación para ajustarse a un soporte distinto a esas ondas. En los mercados en los que sólo existen emisiones locales (Estados Unidos, Inglaterra, Alemania) encontramos la señal de cada una de esas emisoras, en cada una de esas ciudades a través de Internet. En aquellos otros países donde existe la emisión en cadena nacional o regional (España, Francia, Italia) normalmente en Internet encontramos la señal de la emisora central, la cabecera de la cadena. Aunque en algunos casos, sobre todo en radio convencional (news&talk), también encontramos algunas de sus emisiones locales más importantes.
- Algunas marcas importantes de radio FM, como NRJ en Francia o Alemania, y 105 y Radio Monte Carlo en Italia no se limitan a colgar su señal de FM convertida en webradio sin modificación alguna. Son un ejemplo de cómo la radio tradicional se ha beneficiado de la ruptura de barreras y límites de la FM gracias a Internet. No teniendo que limitarse a un número de “postes” emisores concretos han multiplicado su marca en número, creando programaciones con variaciones en el estilo musical. De esa forma nos encontramos NRJ Dance, NRJ R&B, NRJ Urban, NRJ Pop…
- En los últimos años han surgido miles de emisoras de radio que emiten exclusivamente en Internet. Son radios creadas, diseñadas y programadas por pequeñas empresas, por asociaciones, grupos de amigos o incluso por un sólo individuo. Evidentemente es un proceso de “democratización” que roba a los grandes grupos de comunicación el monopolio de la radiodifusión y por tanto es positivo. Sin embargo estas nuevas iniciativas casi individuales frecuentemente no aportan nada nuevo, ya que imitan a la radio existente en FM. De hecho en muchas ocasiones la falta de profesionalidad de quienes están detrás de esas iniciativas hace que los resultados carezcan del criterio necesario para que los resultados sean atractivos para un número de oyentes importante. Aquí entramos en la polémica de la oferta para minorías. Tanto los argumentos positivos como negativos acerca de este tema resultan obvios.
- Tal vez exagero al decir que la Radio Internet (exclusiva en Internet, no existente en FM) carece de criterios profesionales. Pero creo que es cierto que los profesionales de la radio, los programadores, los especialistas en marketing, los investigadores sociales del medio, no han prestado la atención necesaria a este nuevo soporte para la radio. No hemos estudiado si los formatos existentes de radio encajan bien con el nuevo soporte, no hemos investigado los hábitos de escucha de los oyentes que consumen radio principalmente en Internet, no hemos adaptado los contenidos de la radio para un soporte global como es Internet. La necesidad de un poste emisor con una potencia limitada y una licencia para emitir en una zona geográfica concreta han hecho que la radio tradicional se haya construído sobre temas de interés local. Ya no tenemos ese límite, ¿sabremos o podremos adaptar nuestros formatos de radio para hacerlos pivotar sobre temas no locales sino globales?
- En los últimos años han surgido un par de aventuras casi-radiofónicas. Son radiofónicas porque se basan en el streaming online continuo de música. Y son “casi” radiofónicas porque no dejan de ser hilos musicales, sin ningún tipo de comunicación de marca, sin elementos hablados, y sin rotación estudiada. Estoy hablando de casos como el de Last FM. Una web social que en los últimos años ha sido elegida por los internautas como una de las webs más populares en todo el mundo. Es curioso que una web social que busca la interactuacción entre sus ususarios y la actividad constructiva de los mismos de forma colaborativa, dé como resultado cientos de miles de señales de radio on-line basadas en gustos musicales individuales que no tienen como objetivo llegar a un público masivo. Si es verdad que se proponen el contagio musical entre usuarios con gustos similares, pero eso es muy diferente a una programación musical destinada a un público numeroso.
Creo que mi conclusión es predecible.
Personalmente pienso que los profesionales le debemos mayor respeto y mayor atención a un soporte que con toda seguridad será el que trabajemos en nuestro futuro profesional. No seré yo quien apueste por el DAB, Satellite Radio o la HD Radio por encima de la Radio Online. Estoy convencido de que pronto el Wi-Fi, el 3G o el Wi-Max estarán compitiendo con mucha menos desventaja que la actual con la FM.
Los profesionales de radio debemos primero no ignorar esto, y segundo reivindicar nuestro papel como protagonistas. Debemos poner nuestro interés y nuestros recursos en el desarrollo de este nuevo soporte para el futuro. Debemos experimentar, probar a crear emisoras de radio online y ver qué elementos de la radio que conocemos funcionan también en Internet y estar dispuestos a aceptar que otros caigan por el camino. Es duro pensar que todo lo que sabemos hasta ahora puede necesitar un replanteamiento intenso, pero somos nosostros los que mejor sabemos qué preguntas debemos hacernos para dar con la fórmula para el futuro. Aunque la investigación en radio en nuestro país ha entrado sólo recientemente, sabemos que a nivel internacional las encuestas, los estudios estratégicos, los estudios de mercado, los test musicales han sido una constante durante incluso décadas. Pues bien, esos recursos nos van a ser necesarios para adaptar nuestro medio al soporte más global y más masivo que nunca hemos tenido, Internet. Tenemos que averiguar en qué es diferente el oyente de Internet al oyente de FM. Cómo escucha, dónde escucha, cuánto escucha y qué quiere escuchar.
También tendremos que estar abiertos a aprender, a entrar en un mundo que en gran medida desconocemos, a encontrarnos con los protagonistas activos del actual Internet. Hemos visto morir al Internet del pasado, observamos de lejos el funcionamiento de Internet 2.0, y ni de oídas sabemos qué será eso del Internet 3.0. En este mundo casi todos los profesionales de radio somos, como mucho, novatos. Pero la nueva forma de entender conceptos como el de “comunidad”, el de “interactuación”, el de “colaboración” y el de “comunicación” nos obligará a olvidarnos de la tradicional forma en la que nuestras marcas de radio hablaban al oyente, usuario externo. La nueva Web y nuevas tecnologías de predicción de gustos musicales, por ejemplo, nos permitirán y por tanto nos obligarán a compartir con nuestros oyentes el rol de programador. Si el usuario de Web 2.o no es solo destinatario de información sino también creador de la misma, el usuario de la “radio 2.0″ deberá ser programador en la misma medida que oyente.
Sabemos qué tenemos que preguntarnos, qué tenemos que probar, con qué experimentar, cómo empezar. No sabemos cuáles serán las respuestas, cuáles serán los primeros resultados, ni como será la radio del futuro.
La radio tiene que reinventarse, pero no hemos empezado a hacerlo. ¿A qué esperamos?